Navidad y duelos: 7 claves para llevarlo mejor

Navidad y duelos: 7 claves para llevarlo mejor

En pleno momento de pandemia muchas familias se encuentran ante la pérdida de un ser querido, ya sea por covid u otras circunstancias.

Cuando nos falta una persona amada, o bien por fallecimiento, separación o malos entendidos, solemos sentir tristeza, malestar anímico e, incluso, soledad.

Yo misma, durante este año, perdí a una de mis más queridas amigas, esas que entran en la categoría de hermanas de la vida. 

Si estás pasando por una situación similar, te dejo algunas ideas que pongo en práctica y que te recomiendo para que puedas llevar mejor la situación.

7 consejos para afrontar el duelo

  • Si bien asociamos estas fechas con alegría, luces de colores, regalos y reuniones con risas, entiende que éste año será una navidad diferente, que habrá momentos de tristeza y, también, de alegrías
  • Habla en familia y ponte de acuerdo en cómo organizar las reuniones y homenajes. Nos suele pasar que no queremos ni nombrar a la persona, para no causar dolor, pero es bueno poner en claro que todos los integrantes de la familia estamos pasando mal por esto
  • Representa a la persona ausente ya sea con una foto, un objeto o algo que te recuerde a ella.  Si todos hacemos como si “no pasara nada”, estaremos reprimiendo lo que sentimos y el duelo se torna más difícil
  • Evita aislarte. Acompaña y déjate acompañar
  • Date espacio para expresar lo que sientes, para recordar a esa persona, nombrarla, e incluso, homenajearla. Tómate ratitos a solas, si lo necesitas. 
  • Si hay niñxs en la familia, háblales con claridad y dales apoyo. Para protegerlos no necesitas ocultarles que estás triste, mostrarte les ayudará a su desarrollo emocional
  • Medita y muévete: sal a caminar, haz yoga, baila o realiza actividades al aire libre. La meditación, el movimiento y el ejercicio liberan endorfinas que nos ayudan a sentirnos mejor 

Recuerda que hay muchas formas de transitar este proceso. Escúchate y entiende qué necesitas.

Pasado cierto tiempo, si no consigues realizar tus actividades cotidianas con normalidad y estás inmersa en el dolor y la tristeza busca ayuda profesional sanitaria. Es muy importante que vivas este proceso y que le des un tiempo de sanción.

Y tú, ¿qué haces para llevar mejor las ausencias? 

Si deseas, puedes dejarme un comentario y te leeré encantada.

Así represento y honro yo a la persona que he perdido este año. Su luz, siempre conmigo.
Navidad sin estrés. 17 consejos para conseguirlo

Navidad sin estrés. 17 consejos para conseguirlo

La Navidad es un período que puede resultar agotador para muchas personas, incluso deprimente. Y, si no se gestiona de forma adecuada, puede generar estrés y ansiedad.

Por qué nos estresamos en Navidad

Los informes anuales confirman que: las compras de última hora, el exceso de gastos, las comidas y cenas familiares, y los compromisos sociales, son la causa del estrés que sufren muchas personas en Navidad. Además, los informes afirman que el colectivo más afectado por estas situaciones de estrés y ansiedad en Navidad somos las mujeres.

Otra de las causas del estrés es: trabajar demasiado, tener poco tiempo de vacaciones y, sobre todo, dejarnos a nosotras mismas, y nuestro descanso, en último lugar.

Todas estas situaciones nos pueden producir un aumento de pensamientos negativos. Incluso, podemos experimentar la sensación de que el cansancio físico y mental se intensifican, lo que nos puede provocar que nos aumente la irritabilidad. 

El estrés suele estar presente en nuestro día a día, pero es habitual que se intensifique aún más en estas fechas tan señaladas. Si no aprendemos a gestionar el estrés de las fechas navideñas: el insomnio, los dolores de cabeza, el bruxismo, la diarrea, los dolores de estómago, la tensión en el cuerpo, los problemas en la piel o en el cabello, se pueden agravar aún más. 

Además, no solo el estrés aborda nuestros días durante las Navidades, la tristeza y la soledad que produce el síndrome de la silla vacía también afloran en estos días para las personas que echan de menos a un ser querido en estas fechas tan señaladas. 

Tensiones familiares en Navidad

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Muchas personas esperan la llegada de las Navidades con mucha ilusión para preparar la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, la compra de los regalos para los hijos y nietos, hacerse con unos detallitos para la oficina, adquirir nuevas decoraciones navideñas para el hogar y, sobre todo, para reunirse en familia.

Pero no todo el mundo disfruta de estas reuniones. Muchas familias se sienten en la obligación de pasar las Navidades con personas que no son de su agrado (padres, suegros…) y tan solo el hecho de pensar en esa reunión puede provocar nerviosismo, estrés y ansiedad.

El alcohol, las diferencias de opiniones y los temas «inapropiados” para esas fechas hacen que las tensiones familiares aumenten y, como consecuencia, nos podemos sentir más estresadas que de costumbre. 

Tristeza en Navidad

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La Navidad está considerada en nuestra cultura como una ocasión importante. Pero también se vive como un período muy triste para las personas que han perdido a un ser querido y que, sobre todo, en esos días que tantas familias se reúnen, se les echa mucho en falta.

Si se ha vivido una separación de pareja, o si hay que repartir el tiempo entre padres separados, son circunstancias que también incrementan la tristeza y el estrés. 

17 consejos para disfrutar de una Navidad sin estrés

Te dejo algunos consejillos para hacer que tus Navidades sean un poquito menos estresantes. 

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  • Realiza un presupuesto para la previsión de gastos, y planifica con antelación. Prepara una lista de la compra para hacerte con lo realmente necesario. Así evitarás gastar de más. Y, aún mejor, si comienzas a planificar unas semanas antes para poder dosificar mejor las compras y los gastos. 
  • Haz las compras por la mañana a primera hora, o al mediodía, para evitar las aglomeraciones que suelen ser muy estresantes en estas fechas. 
  • Delega responsabilidades. No lo hagas tú todo. Solicita ayuda y delega algunas tareas. Puedes pedir a tus invitados que cada uno traiga alguno de los platos planeados para el banquete. Compartir el trabajo entre todos te ayudará a que la tarea de la comida o la cena sea mucho más liviana. 
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  • Dedícate un ratito cada día. Reserva 5-10 minutos por la mañana temprano, o por la noche, para regalártelos a ti misma para tomarte un cafelito en silencio, para leer, meditar o disfrutar de una ducha relajante.
  • Si piensas en ese ser querido que no puede viajar o desplazarse para pasar las Navidades contigo, puedes escribirle una postal personalizada de las de antes y, así, además, colaboras con las ONGs. Te aseguro que hacen muchísima más ilusión que las que se envían por e-mail o por WhatsApp, que son más un corta y pega que otra cosa.
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  • También puedes dedicar unos minutos para realizar una videollamada a aquellos seres queridos que por motivos de trabajo u otras obligaciones pasarán sus Navidades en soledad.
  • Si hay algún tema pendiente con algún familiar, intenta hablarlo días antes, o después, de la reunión familiar. Permítete soltar y dejar ir.
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  • Durante la reunión familiar, cuando alguien comience a hablar de un tema inapropiado, que sabes que seguramente provocará una discusión, intenta desviar la atención haciendo referencia a algún otro tema de manera amorosa.
  • Si la reunión va a ser en tu casa, puedes sentar lejos (si es posible) a las personas que entre ellas no se lleven muy bien. O, si eres tú la que va a acudir a una reunión, siéntate junto a las personas con las que tengas más afinidad. 
  • Intenta no juzgar los comportamientos u opiniones de los demás, y es mejor hacer oídos sordos si se tocan temas que no son de tu agrado. 
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  • Practica la paciencia. Cuenta hasta 10 antes de responder si te has sentido atacada por algún familiar con alguno de sus argumentos.
  • Si tienes un ser querido que ya no está entre nosotros, permítete reservarte un ratito a solas para poder pensar en él. Puedes escribirle una carta o hablarle en voz alta. O tomar una foto suya y colocarla en un lugar visible para tenerlo presente y recordar los mejores momentos a su lado. 
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  • Practica Mindfulness. Dedícate un ratito cada día para meditar y conectarte contigo misma y experimentar el momento presente. Así serás más consciente de tus pensamientos y emociones, sobre todo durante esta época del año. 
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  • Pasa el tiempo con la gente que quieres. Más allá de los compromisos familiares, reserva tiempo de calidad para las personas con las que realmente deseas pasar un rato, una tarde de juegos frente a la chimenea, un chocolate con churros, un paseo por la ciudad. 
  • Si no tienes a nadie cerca para pasar estos días, una bonita opción es compartirlos con aquellas personas más necesitadas. Puedes incluirte en un voluntariado de alguna ONG de tu barrio o ciudad para recoger regalos u ofrecer comidas de Navidad. 
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  • Practica la respiración consciente. Cierra tus ojos durante unos segundos. Inspira de manera profunda. Contén el aire y, después, exhala con suavidad. Repite este ejercicio como mínimo 3 veces seguidas. Notarás cómo tu cuerpo se relaja. Puedes repetir esta práctica durante unos minutos cada día, sobre todo cuando más estresada te encuentres. Ya verás cómo esta práctica te ayuda a encontrar la calma. 

¿Te gustaría poder realizar prácticas de Mindfulness?

Te regalo una práctica para ayudarte a aceptar el momento presente.

Espero que estos consejos te ayuden a tener unas fiestas navideñas más conscientes y presentes.

Y tú, ¿sientes estrés en Navidad? Estaré encantada de leerte en comentarios.

Aprende a decir NO

Aprende a decir NO

A veces nos cuesta decir NO a invitaciones o peticiones que nos hacen las personas de nuestro alrededor.

Los motivos por los que no decimos que NO, y aceptamos el encargo, pueden ser muy variados:

  • Sentirnos culpables por anteponer nuestras necesidades a las de los demás.
  • Creernos responsables. A veces pensamos que debemos encargarnos de todo.  
  • Por miedo a que nos rechacen, nos dejen de querer, nos menosprecien, …
  • Para evitar un conflicto. 

Aprender a decir NO y sus beneficios

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Nos cuesta horrores decir que no: 

  • A nuestro jefe o compañeros de trabajo cuando nos piden “ayuda” para realizar alguna tarea, y suele ocurrir que, algo que iba a ser puntual, se convierte en una tarea más para nosotras.
  • A nuestros familiares cuando les permitimos que “opinen” sobre nuestros asuntos y no les ponemos límites. 
  • A la amiga de turno que solo aparece cuando necesita un favor.

Y por mucho que a veces cueste decir que no, se hace necesario poner límites cuando nuestra salud mental está en juego.

¿Cómo decir que NO con asertividad?

La asertividad es la habilidad de expresar nuestros deseos, derechos, necesidades y opiniones de una manera amable, clara y respetuosa. 

Puedes utilizar estos ejemplos y ponerlos en práctica:

  • Te estoy muy agradecida pero no me interesa.
  • Hoy no me viene nada bien, pero gracias por contar conmigo.
  • Me encantaría ayudarte, pero tengo una lista larguísima de cosas urgentes que tengo que hacer hoy mismo/ en esta semana/ en este mes.

Si aún no te atreves a decir que no, prueba a ensayar delante del espejo. Es un ejercicio que funciona muy bien. 

  • Utiliza el lenguaje corporal para reafirmar tu postura. Mira a los ojos a la persona que tienes frente a ti. Que tu voz sea clara, tu mirada directa y acompaña tu expresión con una sonrisa. 

¿Cuáles son los beneficios de decir NO?

Aprendes a:

  • Ser consciente de que las personas no te valoran por las cosas que haces por ellas sino por quién eres tú como persona.
  • Conocerte mejor y descubrir cuáles son tus límites.
  • No tener cargas extra que no te pertenecen.
  • Valorarte más, quererte más y dejar de complacer a todo el mundo.

A qué llamamos conflicto

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Un conflicto es un desacuerdo que puedes tener con una o varias personas. En el trabajo, con tu jefe o tus compañeros. En tu vida privada, con tus amigas, tus familiares o tu pareja.

Los conflictos siempre van a formar parte de tu vida, pero vivir un conflicto y no saber cómo reaccionar ante él te puede provocar preocupación o malestar. Incluso tu estrés y tu ansiedad pueden aumentar.

7 técnicas para solucionar conflictos 

Los conflictos forman parte de nuestra vida y, a veces, nos enfrentamos a momentos o situaciones con otras personas que no nos gustan o que nos incomodan, pero que tenemos que aprender a salir de ahí de una forma pacífica y sana.

Haz una pausa

Cuando haces una pausa puedes salir de las reacciones automáticas de tus pensamientos y emociones abriéndote a la consciencia del momento presente. Respira profundamente y piensa en cuál va a ser tu reacción antes de responder

Estar presente sin juzgar

Cuando practicas Mindfulness, ya estás en conocimiento de lo que significa estar presente sin juzgar, aceptando lo que la otra persona te está comunicando, sin que tus miedos, prejuicios o experiencias previas te turben la mirada y el sentir. 

Aprendes a romper el círculo vicioso de pienso-siento-actúo de manera automática, para dejar de mantener conversaciones o interacciones improductivas.

Escucha de manera abierta

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Si no tienes problemas auditivos, oír no es una opción, pero ¡escuchar sí lo es!

Oír: percibir los sonidos que hay. Escuchar: poner la intención, la voluntad de oír.

Aprende a escuchar sin juicios lo que la otra persona te está comunicando.

Escuchar abiertamente significa que no estás pensando qué le vas a responder ni estás creando estrategias para ver quién tiene la mejor idea. No interrumpes ni finalizas sus oraciones. No asumes o llegas a conclusiones, sino que estás experimentando en tu propia carne lo que la otra persona te está contando y estás sintiendo lo que ella está sintiendo. 

Autoconciencia

Cuando escuchas de forma atenta y sin juicios puedes estar más en contacto con lo que te está sucediendo internamente. Ser consciente de tus reacciones internas y automáticas te permite reconocer tus pensamientos y emociones. Este nivel de consciencia te permite hacer una pausa antes de responder, evitar así “saltarle a la yugular” al otro y reaccionar de una manera inconsciente.

Habla en primera persona 

En vez de decir “lo que tú me hiciste” prueba a decir “lo que yo sentí…” 

Al final, el intercambio es para que ambas partes se escuchen y ambas saquen beneficio. Recuerda que no todo es acerca de ti.

Aprende a decir NO

Cuando deseas decir que no, es necesario que hayas contactado muy íntimamente con lo que quieres conseguir para que puedas hablar desde ese nivel de consciencia. Ya habrás entendido que, si dices que no, la otra persona te seguirá queriendo y respetando. 

Practica Mindfulness

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Con la práctica de Mindfulness profundizas en la paciencia, en la compasión hacia ti misma y hacia las otras personas. Esto también te permite ver al otro y aceptarlo tal y como es, con sus aciertos y defectos. Al fin y al cabo, todos somos uno. Es lo que llamamos la humanidad compartida dentro de la práctica de la compasión.

Los conflictos no siempre se resuelven, a veces solo salen a la luz. Y lo bueno es darles espacio. Entender cómo reaccionamos ante ellos, si como un juego de competencia (yo gano y tú pierdes) o como una resolución intermedia donde ambos pueden llegar a ganar. 

Este tema entra dentro del mundo del Mindfulness interpersonal o el Mindfulness en las relaciones.

Y tú ¿cómo llevas la resolución de conflictos? ¿Te cuesta decir NO?

Te leo en comentarios.

Cómo gestionar los pensamientos y calmar la mente con Mindfulness

Cómo gestionar los pensamientos y calmar la mente con Mindfulness

Uno de los beneficios que tiene practicar Mindfulness a diario es que nos permite gestionar los pensamientos y calmar la mente.

Pero seguro que alguna vez has leído o escuchado que para meditar y relajarte tienes que poner la mente en blanco. Y, si has intentado hacerlo, y no lo has conseguido, habrás pensado que eres incapaz, te habrás frustrado y habrás decidido que eso de meditar no es para ti. 

Entonces, ¿realmente se puede poner la mente en blanco? ¿Es verdad que podemos parar todos esos pensamientos recurrentes que circulan por nuestra mente?

Qué ocurre si intentamos poner la mente en blanco

Los estudios científicos dicen que tenemos una media de 60.000 pensamientos diarios y que abarcan: los pensamientos que tenemos del pasado, los pensamientos que tenemos sobre el futuro, lo que pensamos que va a ocurrir (pero que no tenemos la certeza de que vayan a suceder). Y, además, la mayoría de los pensamientos repetitivos que tenemos a diario son negativos.

Un pensamiento nos lleva a otro, y a otro, y a otro… Y nos secuestran, al igual que lo hacen las emociones. Nos enredan en una cascada de pensamientos y nos alejan del momento presente. 

Este paseo continuo que hacen los pensamientos por nuestra mente se le conoce como rumiación mental. 

Si nos quedamos ancladas en nuestro bucle mental nos puede provocar malestar, ansiedad y estrés.

Al intentar poner la mente en blanco para “eliminar” nuestros pensamientos lo que conseguimos es estresarnos aún más. Cuando tratamos de eliminar los pensamientos de nuestra cabeza, más veces nos aparecerán y con mayor intensidad.

Para deshacernos de los pensamientos recurrentes ¿tenemos que poner la mente en blanco al meditar?

Aún existe la creencia que dice que para meditar hay que poner la mente en blanco y, como consecuencia, se abandona el objetivo de practicar meditación antes de disfrutar de los beneficios que esta práctica le aporta a nuestro cuerpo y a nuestra mente.

Pero tranquila. Si has intentado poner la mente en blanco y no lo has conseguido, no te preocupes. NO es posible mantener la mente en blanco. Practicar técnicas de meditación no significa que tengamos que dejar de pensar, ni dejar de sentir lo que estemos sintiendo en ese momento.

Para empezar, siempre vamos a tener pensamientos porque nuestra mente los crea. Esto quiere decir que nuestra mente funciona correctamente. 

Lo que hacemos a través de la práctica del Mindfulness es aprender a relacionarnos con los pensamientos para que no nos causen malestar. 

Hasta que no somos conscientes de esto, nos creemos todos los pensamientos que atraviesan nuestra mente, incluso nos identificamos con ellos.

Primero, tenemos que entender que nosotras no somos nuestros pensamientos, y que tampoco los creamos a voluntad. 

Cómo podemos calmar la mente con Mindfulness

Vamos con un ejemplo para verlo más claro: 

Vamos a imaginar que nos encontramos sentadas en el interior de una sala de cine. Nosotras somos espectadoras y estamos viendo una película.

La pantalla es nuestra actividad mental.

Todo va bien hasta que nos metemos dentro de la película. Ahora ya no somos espectadoras, sino que somos la actriz protagonista, la actriz secundaria y el resto de actrices que aparecen en la película. 

Empezamos a cumplir un rol tras otro. Y cumplimos tantos roles dentro de esa película que llega un momento en el que nos perdemos por completo.

Con la práctica del Mindfulness, aprendemos a darnos cuenta del momento en el que hemos dejado el asiento como espectadoras. Esto nos permite recuperar ese asiento y volver al momento presente. Nos permite ser más conscientes de a dónde nos están llevando nuestros pensamientos.

Este nivel de consciencia es el que alcanzamos con la práctica del Mindfulness. Aprendemos a no juzgar los pensamientos. Simplemente los observamos y los dejamos pasar. 

Te confieso: esto requiere práctica.

La práctica del Mindfulness para calmar la mente

El Mindfulness nos ayuda a lograr un profundo estado de conciencia de los pensamientos y las emociones. 

Si incluimos la práctica de Mindfulness en nuestro día a día podremos aprender a gestionar los pensamientos y conseguiremos calmar nuestra mente mediante la atención total en el momento presente. 

De esta manera entenderemos que “vivir en el pasado” y “vivir en el futuro” no es sano. Esto nos produce ansiedad y estrés. 

Con la práctica del Mindfulness conseguimos entrenar nuestro cerebro para bajar el ritmo de pensamientos, logramos calmar nuestra mente y disfrutamos de un merecido bienestar físico y mental.

Practicando Mindfulness nos centraremos en vivir en el aquí y ahora.

Dejar de ser esclavas de la mente nos abre una puerta hacia la libertad. 

Si quieres conocer cómo el Mindfulness puede mejorar tu bienestar apúntate a los talleres gratuitos que ofrezco cada mes.

Una vez que te inscribas recibirás toda la información sobre el o los talleres en la bandeja de entrada de tu correo electrónico.

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Nota importante: Este artículo no pretende sustituir el consejo psicológico/médico sino explicar cómo trabajamos con los pensamientos desde la óptica del Mindfulness.

Cómo aprender a gestionar las emociones practicando Mindfulness

Cómo aprender a gestionar las emociones practicando Mindfulness

Aprender a gestionar las emociones parece algo muy complicado. Se puede llegar a pensar que la gestión de emociones no está al alcance de todo el mundo. Incluso, en ocasiones, se ve como una utopía. 

Sin embargo, con un poco de práctica diaria de Mindfulness puedes lograr gestionar las emociones para disfrutar de una vida más equilibrada.

Qué son las emociones

Solemos clasificar las emociones como buenas o malas. Pero todas ellas son necesarias para adaptarnos al mundo que nos rodea. 

Las emociones: alegría, miedo, ira, tristeza, sorpresa, etc., son reacciones fisiológicas ante un estímulo. 

Estas reacciones las produce nuestro cuerpo debido a los pensamientos que genera nuestra mente. Y estos pensamientos corresponden a las creencias y a la percepción que tenemos del mundo.

Las emociones nos sirven para comunicarnos y relacionarnos con lo que nos ocurre en el mundo exterior. 

Sentirse triste ante una pérdida es lo más esperable y, también, lo más sano.

Sentir miedo ante la amenaza de un tigre que vemos suelto cerca de nosotras, es lo sano porque ese miedo hace que nuestro organismo se prepare, o bien para enfrentarnos a él, o bien para salir corriendo. Aunque yo saldría corriendo, ¿y tú?

Todas las personas del planeta sentimos emociones. No importa si somos aborígenes y habitamos en la profunda Amazonas de Brasil o si vivimos en la Quinta Avenida de New York y somos multimillonarias, las emociones que podemos sentir en nuestro cuerpo son las mismas.

Por qué es tan importante aprender a gestionar las emociones

De pequeñas no hemos recibido una educación emocional. No nos enseñaron a gestionar las emociones y es algo que llevamos cargando en nuestra mochila desde entonces porque algunas de las emociones las tachamos de malas o negativas y no sabemos convivir con ellas.

Si queremos alcanzar un equilibrio emocional es muy importante que aprendamos a gestionar nuestras emociones para desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Cuando aprendemos a gestionar las emociones nuestra mente está más tranquila y se mantiene en equilibrio. 

Conseguimos estar más concentradas por más tiempo y nos permite pensar con más claridad. Le prestamos más atención a nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y vivimos más en el momento presente.

Cómo nos ayuda el Mindfulness a gestionar las emociones

Las emociones o los pensamientos tienden a secuestrarnos. Cuando no somos conscientes de lo que estamos sintiendo nos podemos perder en esa emoción, entonces hablamos de secuestro emocional.

Como resultado, esa emoción nos limita, no nos deja hacer otras cosas. Nos impide tomar otras opciones, elegir otros caminos. Incluso nos hace tomar decisiones precipitadas.

Cuando estamos sintiendo una emoción es conveniente parar para percibir qué nos está sucediendo. Si eso que estamos pensando o estamos sintiendo está sirviendo a una necesidad nuestra. 

Nos angustiamos cuando queremos que las cosas sean diferentes a como son. 

Además, lo que nos genera sufrimiento es desear no sentir lo que sentimos.

Cuando estamos tristes, pero no queremos estar tristes, ahí estamos sintiendo algo que no queremos sentir. Pero quizá estemos pasando por un momento donde la tristeza tenga sentido. 

Nos preguntaremos: ¿realmente me está siendo útil dejarme llevar por esta emoción, por este sentimiento?

Habrá ocasiones en las que nos sintamos muy felices, por ejemplo por haber conseguido un puesto de trabajo deseado o por asistir al casamiento de alguien muy querido y, de repente, nos sentimos invadidas por un pensamiento fatídico y nos dejamos llevar por ese pensamiento. 

Esto nos puede llevar a una emoción de rabia o angustia que nos secuestra y nos arrastra fuera del momento presente. Y esta emoción que estamos sintiendo no está correspondida con lo que estamos viviendo en el momento presente y tampoco con la necesidad que tenemos en ese momento. 

Ahí es cuando paramos, nos observamos, nos permitimos sentir, nos permitimos mirarnos sin juicio, con aceptación y compasión,  siendo conscientes de cómo nos tratamos sintiendo algo que no queremos sentir.

Para poder gestionar nuestras emociones es muy importante aprender a darnos cuenta de lo que estamos sintiendo en cada momento.

Para alcanzar un estado de calma, primero tenemos que aprender a percibir y relacionarnos con lo que nos está pasando. Esta es la primera etapa del Mindfulness. 

La práctica de Mindfulness nos prepara para sentir, para percibir lo que nos está sucediendo en el momento presente. Aprendemos a ser conscientes de lo que estamos sintiendo. Y no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional. 

Gracias a la práctica sostenida de Mindfulness aprendemos a parar, a escucharnos, a percibirnos, a comprendernos y a tratarnos mejor. 

Te invito a realizar un ejercicio llamado STOP. Es una técnica de Mindfulness muy sencilla que te permitirá parar UN MINUTO y que te reportará beneficios en el momento. 

Beneficios de aprender a gestionar las emociones con Mindfulness

Gestionar las emociones con Mindfulness nos proporciona un estado de calma y serenidad que es beneficioso para nuestra salud, para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Practicar Mindfulness a diario nos permite darnos cuenta del momento en el que una emoción muy intensa se apodera de nosotras. La práctica del Mindfulness nos hace ser conscientes de lo que nos está ocurriendo en el momento presente. 

Practicando Mindfulness conseguimos tener una capacidad de autoconciencia y percibimos lo que sentimos, ahí podemos darnos cuenta de esas emociones y regular. Es lo que en inteligencia emocional se llama regulación.

En este momento es donde entra la gestión emocional. El cómo nos relacionamos con lo que sentimos. 

Aprendemos a percibir lo que estamos sintiendo y, después, a reconocerlo. Y a partir de ahí establecemos una nueva forma de relacionarnos con lo que sentimos, es la autorregulación.


Con la práctica del Mindfulness aprendemos también a aceptar, a no juzgar, a ser compasivas y comprender aquello que estamos sintiendo. 

Si quieres conocer cómo el Mindfulness puede mejorar tu bienestar apúntate a los talleres gratuitos que ofreceré durante el mes de noviembre, 2021. Date de alta para recibir las distintas fechas y hora, y el enlace a Zoom.

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Nota importante: Este artículo no pretende sustituir el consejo psicológico/médico sino explicar cómo trabajamos con las emociones desde la óptica del Mindfulness.

¿Cómo dejar de tener estrés? Los beneficios del Mindfulness

¿Cómo dejar de tener estrés? Los beneficios del Mindfulness

¿Te encantaría conocer el secreto para dejar de tener estrés? Pero ¿es esto posible?

Circulan artículos por Internet diciendo cosas como: “Trucos para combatir el estrés” o “Formas originales de eliminar el estrés”.

Deseamos dejar de tener estrés y soñamos con vivir una vida plena, tranquila y feliz. Sin agobios, sin días nublados, sin tensión en el cuerpo, sin dolores de cabeza.

Pero ¿dejar de tener estrés es algo tan sencillo como nos cuentan? ¿Realmente se puede dejar de tener estrés de un día para otro?

Qué nos causa estrés

Podemos sentir estrés en diferentes escenarios o acontecimientos. Por ejemplo, por el nacimiento de un hijo, por una mudanza o por llegar tarde al trabajo debido al tráfico concentrado en hora punta.

También podemos sentir un estrés más intenso como puede ser al enterarnos de la muerte de un ser querido o vivir una ruptura de pareja.

El primero se trata de un estrés puntual. Se siente estrés en ese momento concreto, pero, después, todo vuelve a la normalidad. 

El problema es cuando tenemos un estrés continuado en el tiempo.

Qué tipos de estrés existen

Vivimos con estrés, entre otras cosas, porque no sabemos gestionar los pensamientos negativos que aparecen en nuestra mente debido a diversos motivos: el dinero que no alcanza, el político de turno que no me gusta, el vecino que escucha la música cuando yo quiero dormir, mi marido que no encuentra trabajo…

Cuando estamos en el lalala mental, cuando nuestra mente está en modo automático y hablando sin parar, no estamos en el momento presente y, desde ahí, es imposible gestionar todo el estrés que nos producen esos pensamientos.

Ahí estamos en el imaginario, en cosas que nuestra mente nos dice (y que la mayoría de las veces no son verdad).

Esto nos va generando problemas de salud (problemas digestivos, dolores de cabeza, insomnio, tensión en el cuerpo, taquicardias, problemas cardiovasculares, etc.)

Y, a la larga, nos puede provocar: un ataque al corazón, depresión, ictus, cáncer,… Y hasta nos puede llevar a la muerte. 

Por eso es importante ser conscientes cuando estamos llevando un estrés sostenido durante mucho tiempo. 

Tipos de estrés

Destacan dos tipos de estrés

  • Estrés agudo
  • Estrés crónico

Estrés agudo:

Es el que vivimos en determinadas situaciones cotidianas, el cual suele desaparecer de forma rápida y nos produce mucha adrenalina en el cuerpo. 

Por ejemplo, una persona que tiene que exponer un trabajo que le hace mucha ilusión presentar.

Estrés crónico:

Se trata de un estrés continuado en el tiempo.
Por ejemplo, la insatisfacción que le puede provocar a una persona permanecer en un trabajo que no le satisface o vivir en una relación de pareja que es insostenible.

Es un estrés que se va acumulando con el tiempo y la persona que lo vive no encuentra vía de escape. (O no la busca).

Este es el tipo de estrés más peligroso que existe. 

Muchas personas viven con este tipo de estrés y piensan que vivir así, con esa tensión en su cuerpo y en su mente, es algo normal. Se han acostumbrado a vivir en un estado de alerta constante pero no son conscientes de ello.

Qué puedo hacer para dejar de tener estrés

El estrés no desaparece por arte de magia de un día para otro por hacer un curso de meditación de un fin de semana o por irnos a vivir al Tíbet.

Por mucho que deseemos que desaparezca de nuestras vidas, el estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo y, además, es necesario para sobrevivir. Por eso, el primer escalón para reducir el estrés es aceptar que el estrés siempre va a formar parte de nuestras vidas y vamos a tener que convivir con él.

La clave está en: aprender a relacionarnos con el estrés y aprender a reconocer las señales que nos da nuestro organismo (cuerpo, mente, emociones).

El Mindfulness es una técnica muy antigua que nos ayuda a relacionarnos y a convivir con el estrés para conseguir el bienestar físico y mental que deseamos.

Cómo puede el Mindfulness ayudarnos a reducir el estrés

Cuando sucede algo fuera, como es la pérdida de un ser querido o el nacimiento de un hijo, nuestra mente se llena de pensamientos. Esos pensamientos originan emociones, y esas emociones generan, o bien satisfacción, felicidad, etc. O bien nos pueden producir malestar, irritabilidad, tensión corporal, dolores de cabeza, de cuello, etc.

Con la práctica diaria de Mindfulness podemos darnos cuenta de hacia dónde nos quiere llevar nuestra mente y cómo podemos, desde ese lugar de consciencia, parar. 

El Mindfulness nos ayuda a ser conscientes de hacia dónde nos quieren llevar nuestros pensamientos. 

De esta manera, SÍ podemos parar. 

Parar para escuchar nuestro cuerpo para entender los mensajes que nos está transmitiendo.

Parar para sentir. 

Parar para volver al momento presente. 

Es como el ratoncito que consigue salir de la ruedita. 

Practicando Mindfulness a diario aprendemos a ser más conscientes de esos pensamientos.

A través del Mindfulness, de la conciencia corporal, de la consciencia de lo que pensamos y de la consciencia de lo que sentimos, podemos establecer nuevas relaciones (positivas) con el estrés.

Por ejemplo, la muerte de una persona querida es un punto de estrés muy alto y el Mindfulness puede ayudar a esa persona a darse espacio, a sentir la pena, a llorarla y a buscar la forma de sobrellevar mejor el duelo.

Hay siempre (y siempre habrá) situaciones que nos generan estrés. 

Pero con la práctica del Mindfulness podemos gestionar estas situaciones.

El Mindfulness nos ayuda a sentir y vivir el momento presente, y nos permite estar en contacto con lo que nos está sucediendo en el AHORA. 

Si quieres conocer cómo el Mindfulness te ayuda a reducir el estrés crónico apúntate a los talleres gratuitos que ofreceré durante el mes de noviembre 2021.

Al inscribirte, recibirás la información de las distintas fechas, horarios y el enlace a Zoom

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