Aprender a gestionar las emociones parece algo muy complicado. Se puede llegar a pensar que la gestión de emociones no está al alcance de todo el mundo. Incluso, en ocasiones, se ve como una utopía. 

Sin embargo, con un poco de práctica diaria de Mindfulness puedes lograr gestionar las emociones para disfrutar de una vida más equilibrada.

Qué son las emociones

Solemos clasificar las emociones como buenas o malas. Pero todas ellas son necesarias para adaptarnos al mundo que nos rodea. 

Las emociones: alegría, miedo, ira, tristeza, sorpresa, etc., son reacciones fisiológicas ante un estímulo. 

Estas reacciones las produce nuestro cuerpo debido a los pensamientos que genera nuestra mente. Y estos pensamientos corresponden a las creencias y a la percepción que tenemos del mundo.

Las emociones nos sirven para comunicarnos y relacionarnos con lo que nos ocurre en el mundo exterior. 

Sentirse triste ante una pérdida es lo más esperable y, también, lo más sano.

Sentir miedo ante la amenaza de un tigre que vemos suelto cerca de nosotras, es lo sano porque ese miedo hace que nuestro organismo se prepare, o bien para enfrentarnos a él, o bien para salir corriendo. Aunque yo saldría corriendo, ¿y tú?

Todas las personas del planeta sentimos emociones. No importa si somos aborígenes y habitamos en la profunda Amazonas de Brasil o si vivimos en la Quinta Avenida de New York y somos multimillonarias, las emociones que podemos sentir en nuestro cuerpo son las mismas.

Por qué es tan importante aprender a gestionar las emociones

De pequeñas no hemos recibido una educación emocional. No nos enseñaron a gestionar las emociones y es algo que llevamos cargando en nuestra mochila desde entonces porque algunas de las emociones las tachamos de malas o negativas y no sabemos convivir con ellas.

Si queremos alcanzar un equilibrio emocional es muy importante que aprendamos a gestionar nuestras emociones para desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Cuando aprendemos a gestionar las emociones nuestra mente está más tranquila y se mantiene en equilibrio. 

Conseguimos estar más concentradas por más tiempo y nos permite pensar con más claridad. Le prestamos más atención a nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y vivimos más en el momento presente.

Cómo nos ayuda el Mindfulness a gestionar las emociones

Las emociones o los pensamientos tienden a secuestrarnos. Cuando no somos conscientes de lo que estamos sintiendo nos podemos perder en esa emoción, entonces hablamos de secuestro emocional.

Como resultado, esa emoción nos limita, no nos deja hacer otras cosas. Nos impide tomar otras opciones, elegir otros caminos. Incluso nos hace tomar decisiones precipitadas.

Cuando estamos sintiendo una emoción es conveniente parar para percibir qué nos está sucediendo. Si eso que estamos pensando o estamos sintiendo está sirviendo a una necesidad nuestra. 

Nos angustiamos cuando queremos que las cosas sean diferentes a como son. 

Además, lo que nos genera sufrimiento es desear no sentir lo que sentimos.

Cuando estamos tristes, pero no queremos estar tristes, ahí estamos sintiendo algo que no queremos sentir. Pero quizá estemos pasando por un momento donde la tristeza tenga sentido. 

Nos preguntaremos: ¿realmente me está siendo útil dejarme llevar por esta emoción, por este sentimiento?

Habrá ocasiones en las que nos sintamos muy felices, por ejemplo por haber conseguido un puesto de trabajo deseado o por asistir al casamiento de alguien muy querido y, de repente, nos sentimos invadidas por un pensamiento fatídico y nos dejamos llevar por ese pensamiento. 

Esto nos puede llevar a una emoción de rabia o angustia que nos secuestra y nos arrastra fuera del momento presente. Y esta emoción que estamos sintiendo no está correspondida con lo que estamos viviendo en el momento presente y tampoco con la necesidad que tenemos en ese momento. 

Ahí es cuando paramos, nos observamos, nos permitimos sentir, nos permitimos mirarnos sin juicio, con aceptación y compasión,  siendo conscientes de cómo nos tratamos sintiendo algo que no queremos sentir.

Para poder gestionar nuestras emociones es muy importante aprender a darnos cuenta de lo que estamos sintiendo en cada momento.

Para alcanzar un estado de calma, primero tenemos que aprender a percibir y relacionarnos con lo que nos está pasando. Esta es la primera etapa del Mindfulness. 

La práctica de Mindfulness nos prepara para sentir, para percibir lo que nos está sucediendo en el momento presente. Aprendemos a ser conscientes de lo que estamos sintiendo. Y no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional. 

Gracias a la práctica sostenida de Mindfulness aprendemos a parar, a escucharnos, a percibirnos, a comprendernos y a tratarnos mejor. 

Te invito a realizar un ejercicio llamado STOP. Es una técnica de Mindfulness muy sencilla que te permitirá parar UN MINUTO y que te reportará beneficios en el momento. 

Beneficios de aprender a gestionar las emociones con Mindfulness

Gestionar las emociones con Mindfulness nos proporciona un estado de calma y serenidad que es beneficioso para nuestra salud, para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Practicar Mindfulness a diario nos permite darnos cuenta del momento en el que una emoción muy intensa se apodera de nosotras. La práctica del Mindfulness nos hace ser conscientes de lo que nos está ocurriendo en el momento presente. 

Practicando Mindfulness conseguimos tener una capacidad de autoconciencia y percibimos lo que sentimos, ahí podemos darnos cuenta de esas emociones y regular. Es lo que en inteligencia emocional se llama regulación.

En este momento es donde entra la gestión emocional. El cómo nos relacionamos con lo que sentimos. 

Aprendemos a percibir lo que estamos sintiendo y, después, a reconocerlo. Y a partir de ahí establecemos una nueva forma de relacionarnos con lo que sentimos, es la autorregulación.


Con la práctica del Mindfulness aprendemos también a aceptar, a no juzgar, a ser compasivas y comprender aquello que estamos sintiendo. 

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Nota importante: Este artículo no pretende sustituir el consejo psicológico/médico sino explicar cómo trabajamos con las emociones desde la óptica del Mindfulness.