¿Tienes estrés? ¡STOP! ¡PARA!

¿Tienes estrés? ¡STOP! ¡PARA!

Deja atrás al estrés

¿Te pasa que a menudo necesitas un “respiro”, un espacio para ti?
¿Hay días en los que el estrés parece ser la única respuesta a cómo estás?

En nuestras clases de mindfulness no queremos deshacernos del estrés.
Lo que queremos es aprender a relacionarnos con él de otra forma.
Porque el problema no es el estrés en sí mismo…sino la reacción que tenemos.

De acuerdo con el afamado psiquiatra y neurólogo Victor Frankl, creador de la Logoterapia:

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio.
En ese espacio descansa nuestra capacidad de elegir”

Y es que el estrés es una forma de respuesta de nuestro organismo ante un estímulo.

Hoy te presento una sencilla herramienta que te permitirá parar UN MINUTO y que te reportará beneficios en el momento. Es una práctica muy simple y útil.

Al tomarnos un momento para parar, respirar conscientemente y observar lo que sea que esté sucediendo, podemos reconectar con lo que estamos viviendo y responder de manera más efectiva. Crear este espacio consciente ayuda a disminuir los efectos negativos de nuestra respuesta al estrés.

Esta práctica puede llegar a ser muy reveladora ya que nos permite salir del piloto automático: un modo de «hacer» que si bien nos resulta útil en muchos momentos, en otros nos lleva a perdernos lo que realmente está sucediendo.

Al realizarla, quizá descubras que tus hombros estén tensos, tu mandíbula apretada o tu cuerpo esté lleno de tensión. Tal vez tengas hambre, estés cansado o necesites un descanso.
O, simplemente, descubras que es un buen momento para regresar al momento presente.

Usamos el acrónimo STOP del inglés, que en castellano significa PARE -aunque creo que todos sabemos bien qué quiere decir-

  • S:  STOP, para, detente, haz una pausa en lo que sea que estés haciendo. Tan simple como eso.
  • T:  TÓMATE UN MOMENTO, un respiro.  Lleva tu atención a tu respiración, sin alterarla, siente el aire entrando y saliendo.
  • O:  OBSERVA y conecta con la experiencia que estás viviendo. ¿Cómo están tus pensamientos? ¿Qué estás sintiendo? ¿Qué sientes en tu cuerpo?  Hazlo con curiosidad y evitando juzgar lo que encuentras.
  • P:  PROCEDE. Continúa tus actividades. Permítete estar abierto a nuevas posibilidades, responde naturalmente. Si te es posible, haz algo que ofrezca apoyo a la práctica:  toma una infusión, habla con alguien, mueve tus hombros, o, simplemente, continúa con lo que estabas haciendo.

 

Puedes practicar esta técnica tantas veces como te apetezca y experimentarla en distintos momentos del día.

Descarga la imagen, imprímela y tenla siempre a mano como recordatorio.

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